En pocos años, los gastos comunes han pasado de ser un gasto secundario a convertirse en una preocupación central para propietarios e inquilinos. El alza de un 33 % en tres años y su peso cercano al 17 % del valor del arriendo muestran que este no es un fenómeno aislado.
Ley de 40 horas, alza del sueldo mínimo, incremento en tarifas de electricidad y mayores costos de seguridad… todos presionan al alza. En algunas comunas, el aumento supera el 40 %.
Como empresarios inmobiliarios, no podemos quedarnos solo en el diagnóstico: debemos impulsar medidas de eficiencia energética, optimización de contratos y una administración transparente, que ayude a las comunidades a enfrentar estos cambios sin perder calidad de vida.
